2026: El ecopostureo llama a tu puerta. Y trae un paquete.
Actualización (2026): Este post se publicó hace dos años. Cuando lo publiqué, la concentración de CO₂ apenas alcanzaba las 427 ppm. Dos años después de escribir esto, las concentraciones de CO₂ ya han superado las 432 ppm. La compensación de emisiones no ha detenido nada. La foto de un paquete con el lema 'Compensamos todas las emisiones de nuestros envíos' es la prueba de que el ecopostureo sigue igual.
Post original de 2024:
El otro día llamaron a mi puerta. Era un paquete. En la etiqueta, un lema que ya he visto mil veces: 'Compensamos todas las emisiones de nuestros envíos'. Sonreí. No de alegría, sino de incredulidad. Porque si algo he aprendido en estos años es que la compensación de emisiones no existe. Es una mentira bien empaquetada, nunca mejor dicho.
La compensación de emisiones la puso de moda el inútil Protocolo de Kioto hace más de una década. Ya quedó claro, por aquel entonces, que todos los mecanismos ideados para compensar las emisiones, en la práctica, no servían para nada como solución al cambio climático. Su gran servicio fue proporcionar un lavado de imagen de los países occidentales ante el sur global.
De un tiempo a esta parte, se ha generalizado el uso de la mal llamada 'compensación' de emisiones. Desde entidades bancarias hasta empresas de paquetería, pasando por consultoras o compañías aéreas; hasta tal punto que las propias empresas petroleras tienen la desfachatez de ofrecer 'compensar' las emisiones generadas al quemar sus combustibles fósiles.
- ¿Fósil? No, gracias. ISBN: 9788419995193.

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