¿Cambiar a un eléctrico?

¿Merece la pena cambiar el coche actual de combustión por un eléctrico? A menudo se observan opiniones muy encontradas ante esta pregunta. 

Por un lado, están los que opinan que no vale la pena, que es mejor continuar con el vehículo actual, aunque sea de combustión. Suelen argumentar que el ahorro en emisiones de CO2 del coche eléctrico se ve neutralizado ante la necesidad de fabricar un vehículo nuevo, en este caso uno eléctrico con batería. 

Por otro lado, quienes argumentan que no se puede seguir usando un ineficiente motor de combustión que, además, empeora el cambió climático a cada kilómetro recorrido.

¿Apurar el actual coche de combustión, o cambiarlo por un flamante eléctrico? Hay bastantes estudios al respecto y, en general, la balanza se decanta por abandonar el coche de combustión, aún en el caso de que le queden años de vida útil. Escribo lo de "en general" porque hay un factor que suaviza la respuesta, haciéndola menos tajante: ¿se va a cargar el coche eléctrico con electricidad sin emisiones? El factor de emisión de la red eléctrica del país también juega un papel, los gramos de CO2 emitidos por kWh.



Decisión de compra: cuándo merece la pena cambiar a un eléctrico


Ante este panorama, llama mucho la atención lo acontecido en Suiza con la Agencia Federal de Energía. En 2022 había encargado un informe para dar respuesta a la pregunta planteada al principio. Pasó un año y no había noticias del informe. Pasó un segundo año, tampoco. El estudió había costado 118.000 francos suizos de dinero público, unos 130.000€ al cambio. Al segundo año hubo quién tomó cartas el asunto, llevando el tema a los tribunales. Finalmente, la Agencia Federal se vió forzada a hacer públicos los resultados.

¿Qué dice el informe? De modo muy resumido, sí que hay que cambiar el coche de combustión por un eléctrico, aunque al primero le queden años de vida útil. No hay que aplazar la decisión. De hecho, en el informe se hace una proyección para todo el parque de vehículos, concluyendo que un 92% de los actuales vehículos de combustión deberían ser sustituídos por eléctricos. No es el 100%, ya que en el informe se explica que si un vehículo se pasa la mayor parte del año en el garaje, entonces no vale la pena cambiarlo. Le ponen cifras:

  • Si se recorren menos de cuatro o cinco mil km / año, no merece la pena el cambio. 
  • Si se recorren más de ocho mil, sí que merece la pena cambiar a un eléctrico. 
  • Entre cinco y ocho mil hay una zona gris sin resultados concluyentes en uno u otro sentido. 

Los responsables del informe han trabajado con el mix eléctrico de 2023 en Suiza, que es muy poco intensivo en CO2, sólo 80 g CO2 / kWh. Como comparación, el mix eléctrico en España está sobre los 260 g CO2 / kWh, mientras que en Alemania se alcanzan los 360 g CO2 / kWh. De esta comparativa, se puede inferir que el límite de km a partir del cual merece la pena el cambio a un coche eléctrico es inferior a los 4 mil km anuales recorridos para el caso de España, aún menor en el caso de Alemania, país en el que se sigue utilizando el carbón como la segunda fuente para la generación de electricidad.

¿Por qué la Agencia retuvo el informe? Bueno, un primer motivo, nada disimulado, es por razones políticas, no les gustó el resultado y se temía que el informe fuera utilizado por partidos negacionistas de cambio climático, con la consiguiente pérdida de votos. De hecho, en los correos electrónicos internos de la Agencia y con otras administraciones, se puede comprobar como se intentó, en un primer momento, recalificar el informe como de uso interno, extremo que no cuajó. 

Suerte que la revista Republik y el colectivo de periodismo de investigación WAV tuvieron la valentía de llevar el caso ante los tribunales, sino aún estaríamos en ascuas.

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Saber más:

  • La Oficina Federal de Energía oculta un estudio sobre coches eléctricos. Bluewin.
  • Decisión de compra: cuándo merece la pena cambiar a un eléctrico. Informe original.
  • Autocensura oficial. Republik.

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